miércoles, 4 de noviembre de 2009

Te he convertido
en los sueños a los que ya no recurro.

Te he convertido en
la noche más estrellada,
pero la más lejana,
en la imposible.

Hoy eres una idea.
Ya no tienes cuerpo y tu cabello
ya no huele a rosas.
Hoy tus labios ya no me saben
a menta fresca.

Eres solo pasado.
Parresía
¡Te odio!
con todo y tus aires de superioridad,
con tus vanas metas...
te odio con todo
y tus noches en mi cama.
Figurate








En mi cama y con mis piernas
ahorcado tu cintura,
en mi vientre y con tus labios en
lo que resta de rostro.

Figurate que te he figurado,
Figurate ... conmigo, con hijos o sin ellos,
con tiempo y sin el,
conmigo...

Figurate que el tiempo pasa
y sigo pensandote,
sigo creyendote

y empiezo a amarte.
La retrospección
Esto del amor es muy raro,
cuando te tenia seguro,
en mi cama cada mañana, cuando olia
tu cabello al despertar me resultaste un
mar de desenfreno, un mar que me
ahogo muy rápido, sin gracia ni chiste.
Ahora que no estas y mi cama
esta fria, ahora que no hay cabello
que oler, te miro como un oceano,
grande, con pirañas y tiburones,
con agua cristalina que no ahoga.
Aunque ahora he decidido que
ire al oceano de vez en cuando,
con cuidado de no ahogarme
pero con las ganas de quedarme
humedeciendo mi cuerpo un tiempo.
Caí en la enorme tragedia de llorarte día con día...
Nota del autor:


En recientes ocasiones, un "alguien" me ha comentado (cito textualmente):

Y porqué diablos escribes tantas estupideces en tu blog? parece que nomás escribes todo lo que se te viene a la cabeza, no chingues.


A lo que le respondo: ¡Qué te importa!


Amable lector (anónimo o no) nunca he prometido nada, porqué publico todo lo que se me ocurre, yo prefiero llamarlo ejercicio "literario", con el unico afan de probar que sale bien y que no.

Gracias.
No, no eres tú,
ni soy yo,
es la distancia...

Que quiere jugar con nosotros.
組成





- Doctor, doctor, ¿y si vomito es embarazo o enfermedad?
- Es mala suerte.
いっしょに
Cuando el cielo halla dejado
de mojar tu rostro, hallaras mi cuerpo
junto al tuyo,
quiero volver a ser el colibri
que pruebe los manjares de tu sexo.
Cuando el tenue sentimiento
de amor se acrecente,
mojare mis labios -una vez más-
con los tuyos,
me consumire de nuevo en tus manos,
y dignificare tu nombre.
Cuando todo esto suceda,
talvez sea señal de que debo despertar.
Esto de tu ausencia me hace daño,
me hace consumirme en
gotas que cuelgan de unas pestañas
cerradas.

Me hace ir muriendo lentamente,
al mismo ritmo que el eco
de tu voz se va alejando.

Esto de tu ausencia me hace daño...

Ya no sé ni lo que escribo.